Gsu Veiga

«Algunas historias empiezan con un cadáver. Otras con un secreto. Todas con una mentira»

Mantener el misterio.

Cuando escribí Tuktuk to Spain mi única intención era contar una buena historia, con el máximo de calidad que fuese capaz de sacar de mi cerebro, nada más (ni nada menos). Como gran parte de la historia la había vivido, desarrollar el argumento no resultó difícil, y fue más una cuestión de enfoque la que me hizo que el proyecto se alargase más de la cuenta.

Poco a poco, la historia fue tomando forma y, de repente, tenía un libro. Pasado el momento de la publicación, empezó la promoción, y descubrí que me había metido en un mundo del que no conocía las reglas. No hablo de algoritmos, no hablo de reels, shorts, stories… no, hablo de las categorías. Puede que sea yo, que me estoy haciendo viejo, pero antes, cuando tú ibas al cine, elegías entre una peli de acción, una romántica, una de terror… y aceptabas que el argumento se iba a desarrollar durante 90 minutos (esa es otra… ¿ya nadie hace pelis de 90 minutos? ¿todas tienen que durar más de dos horas? perdón, que me pierdo) decía, que durante 90 minutos la historia avanzaba hasta que llegabas a la resolución. Era una especie de contrato informal en la que un director te hacía una propuesta y tú, la aceptabas sin rechistar hasta que, una vez terminada, emitías tu opinión.

Con los libros pasaba algo parecido. Alguien te recomendaba una determinada publicación y sin destripártelo (eso que ahora llamamos hacer spoiler) te contaba sus bondades. Tú, te fiabas, comprabas el libro y te dejabas llevar durante un número indeterminado de horas.

Cuando empecé con la promoción de Tuktuk, eso ya no funcionaba así. Llegó el día de mi primera presentación y me encontré conque debía hacer un cartelito con las categorías en las que encajaba mi novela, hasta ahí lo normal, pero en el que además, debía valorar de 0 a 5 la presencia en el texto de «love», «spicy», «rage»… y yo pensando en cuánto de spicy puede ser una novela que habla de la adopción internacional, en fin.

BookTok y Bookstagram han contribuido a la expansión de las etiquetas hasta, a mi parecer, llegar al absurdo. Ahora, cuando te recomiendan un libro, te hablan de los «clichés», los «tropos», los «tropes»… para que sepas lo que te vas a encontrar, con nombres tan característicos como: Enemies to Lovers (De enemigos a amantes), Grumpy x Sunshine (El gruñón y el rayo de sol), Fake Dating (Relación falsa), Only One Bed (Solo hay una cama), Friends to Lovers (De amigos a amantes), Slow Burn (A fuego lento), Second Chance (Segundas oportunidades), Billionaire / Boss Romance (El jefe/multimillonario), Touch Her and You Die (Tócala y mueres), Right Person, Wrong Time (Persona correcta, momento equivocado), Lawyer loves client (Abogado ama a su cliente).

Me permito un inciso en este momento: lo de Only One Bed… me pega más como inicio de peli para adultos que de etiqueta romántica, pero allá cada cual, ah, y por cierto… la de Lawyer me la acabo de inventar, no creo que exista.

Al final, lo que nos queda es que el juego ha cambiado, ya no se trata de que el libro sea un mundo por descubrir, sino de que el libro sea un mapa exacto que te lleve de A a B, pero que por el camino te sorprenda.

Con la novela negra pasa lo mismo… aunque creo que a menor escala.

Tras Tuktuk, me embarqué en otra aventura, y escribí un libro que presenté al Premio de Novela de la Fundación Policía, y que llevaba por título #CULPABLE… (y hasta ahí puedo leer…), y cuando lo quise presentar, me encontré con que una vez más, había que «clasificar» el libro… es increíble la cantidad de tipos de novelas que hay dentro de lo que se considera novela negra: Police Procedural (Procedimental), Hard-boiled, Noir (Novela negra pura), Cozy Mystery (Misterio acogedor), Whodunit (¿Quién lo hizo? / Misterio de cuarto cerrado), Thriller Psicológico / Domestic Noir, Serial Killer (Asesino en serie)… y una vez más volvemos a lo mismo: acepto que seré un mediocre sin capacidad de sorprender, pero, si la contraportada del libro te dice: un asesino en serie que mata prostitutas todos los lunes dejando una carta con lacre rojo… ¿Cuánto espacio queda para la imaginación?

(Para muestra un botón: aquí os dejo, del canal de La Señorita Amapola, que os recomiendo muy seriamente, una completa clasificación de los tipos de novela negra existentes)

Reitero… comprendo las recomendaciones, comprendo las etiquetas, pero desde mi punto de vista, si todo tiene que estar tan cuadriculado, escribir es igual que pintar por números, quedará bonito, pero no será original.

Un abrazo.


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